Ana y Johan

Tranquila, que la lluvia no ennegrezca tu día especial.

Hablar de esta boda me hace revivir cada uno de los momentos fantásticos que pasé con Ana preparando su gran día. Ella es una novia de las que le gusta implicarse a fondo en cada detalle de su boda, de esta manera, las dos conseguimos crear ese evento que siempre había soñado. La mayoría de las reuniones las tuvimos vía online, ya que, Ana y Johan viven en Amsterdam. Aprovechamos las pocas veces que venían a España para concretar cositas, cada vez que llegaba aquí le tenía la preparada una ruta completa para visitar proveedores como el vestido de novia, catering, música, fotógrafo, hoteles para invitados, peluquería…  Su vestido de novia es un claro ejemplo de su implicación absoluta, fue un diseño a medida a partir de lo que ella siempre había imaginado. ¡Ana iba ideal!

Ella es una novia muy especial para mí, no solo por nuestra conexión especial sino, porque he podido estar presente en un gran momento de su vida. Cuando nos conocimos en persona ella estaba embarazada y, el día de la boda pudimos disfrutar de ese precioso bebé de casi un año participando en ese día tan especial.

Ana tenía muy claro que quería una boda diferente en la que sus invitados que no vivían en España disfrutaran de lo que es una boda de aquí, por ello, la temática de la boda se inclinó hacia una boda típicamente andaluza. Desde el lugar de celebración a la decoración, eligió la Hacienda de la Albaida para que sus invitados pudieran disfrutar de la espectacular hacienda andaluza. Todo el evento estaba pensado para disfrutar de sus exteriores, sin embargo, tuvimos que realizar un cambio a muy última hora a causa de la lluvia. Pasando de una ceremonia de exterior a una de interior. A pesar de ello, conseguimos mantener la esencia que ella quería e imaginaba. La ceremonia se trasladó al museo de los carruajes, inspirada en un ambiente acorde a la Hacienda y acompañada de impresionantes composiciones florales. Antes de entrar aquí, teníamos preparada una pequeña recepción para los invitados con dulces, agua, limonada y un precioso puesto con abanicos, pañuelos, pétalos y pomperos. Debido a la gran variedad de idiomas de los distintos invitados, colocamos pantallas que iban guiándolos en la ceremonia para que no perdieran detalle. La entrada del novio fue también muy original y distinta, en vez de realizar la típica entrada tradicional, el que acompañó al novio fue su hijo. ¡Adorable! Disfrutamos de una ceremonia muy emotiva oficiada por un amigo cercano a la pareja.

Tras ello pasamos a la celebración, donde la pareja  decidió variar e innovar apostando por una comida completamente tipo cóctel acompañada de distintos puestos de comida. Johan, el novio, es originario de Holanda y la forma de hacer referencia a ello fue realizar dos composiciones a modo de photocall, una inspirada en Holanda y otra en España.

El evento terminó con una gran fiesta en la que Ana sorprendió con un nuevo look transformando su vestido y en la que los detalles para los invitados seguían estando presentes. Preparamos un descansa tacones junto a distintas zapatillas para las invitadas, bolsitas de chuches y pulseras luminosas. Y más tarde les esperaba una recena de churros con chocolate. 

A parte de pensar en su bebé, también tuvieron en cuenta al resto de parejas con niños que asistirían y organizamos un rincón muy especial para ellos. Contaron con un “poblado indio” y muchos juegos para que los más peques se lo pasaran genial, también contaron con unas animadoras muy especiales ya que, no todos los niños hablaban el mismo idioma.

Por nuestra parte, estuvimos con ellos en todo momento proporcionándoles el servicio de protocolo durante el evento al completo. Desde el cambio repentino de ubicación, esas pequeñas sorpresas que tenían preparadas para sus invitados, controlando horarios, ayudando a los novios en lo que iban necesitando…

Sin duda, conseguimos que a pesar del cambio de clima repentino fuera una boda inolvidable tanto para los novios como para sus invitados.

Si queréis saber más sobre esta boda os dejamos una pequeña entrevista que le hicimos a Ana.

¿Cómo os conocisteis?

Johan y Ana se conocieron en Ámsterdam. Ana estaba de viaje y él, aunque vivía en otra ciudad también estaba allí casualmente. Después de muchos viajes, reencuentros y despedidas en aeropuertos, Ana se mudó dos años después a Holanda. Seis años y medio tras aquella maravillosa coincidencia en Ámsterdam se prometieron.

¿Cómo fue tu pedida de mano?

La pedida fue preciosa y un momento inolvidable en la vida de ambos. Ana tenía que estar varios días por trabajo en Barcelona y Johan por sorpresa se presentó allí. Pidió a su mejor amigo que también vivía en Barcelona que le dijera a Ana de quedar para tomar algo. Allí apareció él, nervioso no, ¡nerviosísimo! Ana, que enseguida se dio cuenta de la encerrona, se imaginó lo que iba a pasar… ¿Johan apareciendo por sorpresa en Barcelona sonriendo de oreja a oreja? Johan tuvo unas emotivas palabras y en cuestión de minutos ella contestó «¡Sí, por supuesto!»

¿Cómo era tu vestido de novia y complementos?

Mi traje de novia era un sueño que tenía en mi cabeza hace mucho tiempo. Tras probarme muchos, decidí buscar un buen equipo que confeccionara lo que yo tenía pensado. Se necesitaron varios proveedores para los detalles del traje, y el atelier que lo confeccionó se encargó de ponerlo todo en su lugar unos días antes de la boda.

Toda una aventura hacer un traje de novia desde una idea en papel, y además en la distancia.

Aquel momento, a solo un par de días de la boda, en que finalmente me probé el traje fue mágico. Era mi traje de ensueño, hecho realidad.

¿Y el traje del novio?

El traje del novio fue también confeccionado a medida en un atelier en Ámsterdam.

Para un holandés acostumbrado al frío toda su vida, llevar un traje de chaqueta con chaleco y corbata en Córdoba en pleno Septiembre, no es tarea fácil. Así que buscó unas telas muy ligeras y frescas. Combinó los forros del traje con los zapatos burdeos de la novia y sobretodo llevó el traje que él quería llevar, en su estilo, cómodo y dispuesto a disfrutar de su día sin perder un ápice de elegancia.

¿Y cómo iba tu madre?

¡Mi madre iba fabulosa! La invitada más elegante. De rojo intenso con traje de pantalón y casaca. Elegante y original, su combinación con pendientes de cristales de Swarovski y zapatos dorados fueron el toque ideal, para hacer de su look uno de los más comentados.

La madrina (madre de Johan) también acertó en su combinación y de nuevo el rojo fue el color elegido. ¡Iba ideal! Una elección atrevida y a la vez sencilla, prescindiendo de complementos para dejar que el traje fuese el único punto de atención en su look.

¿Cuál fue el momento más emotivo para ti ese gran día?

El momento más emotivo de la ceremonia fue durante los votos. Esto es una tradición típica en algunos países donde el novio y la novia tienen unas palabras para el otro como promesa de amor. Los votos de Johan comenzaron con una referencia a aquel día en que nos conocimos en Ámsterdam, cuando gracias a una bandera de Holanda que me olvidé recoger, pudimos reencontrarnos y Johan usó ese momento para pedirme el número y mantener contacto. Esa bandera la estuve guardando durante años como recuerdo, hasta que un día creí que la había perdido en una mudanza. Johan la encontró y la llevó en el bolsillo de la chaqueta preparada para sacarla en aquel precioso momento. ¡Nuestras caras en las fotos lo dicen todo!

¿Y tu rincón favorito de la decoración?

La recepción de los invitados, donde se encontraban los conos de pétalos y hojas, pañuelos para lágrimas de la felicidad, abanicos, pomperos… hizo que los invitados sintieran desde la llegada que la boda estaría llena de detalles.

El museo de carruajes donde hicimos la ceremonia civil, quedó arropado por flores y una alfombra de esparto, todo acorde con el estilo de la Hacienda y ese toque andaluz que queríamos darle a nuestra boda.

Las invitadas extranjeras se sorprendieron muchísimo y agradecieron enormemente el rincón de «Descansa tus tacones» donde podían coger sus manoletinas ¡para que los zapatos no impidieran seguir la fiesta!

¿Cómo ha sido tu experiencia con Ellegantia? 

Desde el principio tuve ese «click» con Ellegantia. Organizar una boda desde el extranjero no es nada fácil. Noté que me entendían y que ellas serían las aliadas perfectas para organizar nuestra boda en la distancia. Teníamos una serie de ideas en nuestra cabeza que Ellegantia supo entender y plasmar en cada rincón de la boda.

En mi experiencia personal, el click con los proveedores de tu boda es crucial y por supuesto la comunicación entre ellos.

Sin duda Ellegantia supo coordinar que todo estuviera en su sitio, permitiéndonos a nosotros disfrutar del día de la boda (y también de los días previos que pueden ser muy, muy estresantes). Sus recomendaciones fueron siempre acertadísimas y la recomiendo 100%.

Por ejemplo: ¿Te has preguntado qué pasa si de repente dan lluvia el día de tu boda y tienes una boda de exterior? Esto nos pasó a nosotros y Ellegantia supo cambiar todo a zonas de interior en el mismo día. Esto no tiene precio…

¿Te imaginas lo difícil que es coordinar los tiempos de peluquería, maquillaje, fotógrafo el día B? No te preocupes, ella se encarga y avisa a los proveedores, te manda el ramo al sitio donde estés y para que tu disfrutes de cada momento de ese día mientras ella se encarga de lo demás.

 Otro detalle ideal: el servicio de animación en la boda para los más pequeños y de varias nacionalidades. Las animadoras hablaban inglés e hicieron que los peques disfrutaran en todo momento, dejando a los papás también disfrutar de la cena y el baile. Y por supuesto, cuando los peques quieren dormir, la fiesta no tiene que acabarse. Una monitora se quedó con ellos en una zona tranquila mientras dormían y los mayores pudieron disfrutar del baile hasta el final. De esta manea pudimos hacer de nuestra boda una experiencia inolvidable para todos.

ellegantia